Este proyecto propone un jardín pensado como un recorrido continuo, donde arquitectura y paisaje se integran a través de senderos, visuales y transiciones suaves entre espacios.
El diseño organiza el exterior en distintas escenas: áreas de descanso, espacios sociales y zonas más íntimas, conectadas por caminos que guían el movimiento y la experiencia del lugar. La vegetación acompaña el recorrido, generando ritmo, profundidad y cambios de atmósfera a lo largo del día.
La selección de especies, materiales y texturas responde al clima local y al uso cotidiano, priorizando un paisaje equilibrado, funcional y atemporal.